The walking dead. 4a temporada (II).

the walking deadEl arte de que nada suceda.

En la crítica que hicimos sobre la primera parte de esta cuarta temporada –The walking dead. 4ª temporada (I)-, ya pudimos introducir algunos aspectos que están convirtiendo a la serie en un producto estancado, más preocupado en alargar las temporadas debido a la gran audiencia que aún atesora que en elaborar buenos argumentos y en hacer evolucionar a sus personajes.

La crítica contiene spoilers.

La primera mitad de temporada fue completamente prescindible pero acabó con un capítulo algo más interesante y sobre todo con una premisa abierta y que provocaba en el espectador la necesidad de saber qué venía a continuación. Esta segunda tanda de ocho episodios ha seguido, por desgracia, un esquema idéntico: capítulos de relleno para acabar la temporada con un nuevo cliffhanger que enganche al espectador. Ciertamente, los últimos instantes del episodio 16 son interesantes, con el reencuentro del grupo dentro del vagón y la advertencia de Rick de que ‘se están metiendo con la gente equivocada’. Pero más allá de esto, la serie no ha aportado nada nuevo y ha quedado al descubierto que la cuarta temporada responde más al interés comercial de la cadena que al desarrollo natural de la historia.

 the walking dead hershel

La pérdida de Hershel, uno de los personajes más interesantes, ha pasado factura a la serie.

En primer lugar, por el personaje del gobernador, un tipo que debería haber muerto al final de la tercera entrega pero que, como reconocieron los propios productores de la serie, se mantuvo por la buena opinión que la audiencia tenía de él. Así que amontonaron unos pocos argumentos de paja al inicio para dar entrada al gobernador en el quinto episodio y apurarlo hasta la mid-season con resultados bastante pobres.

En segundo lugar, porque se puede resumir la toda la temporada en tres episodios, cuatro si apuramos. Pero 16 capítulos dan mucho más juego, eso decidieron desde AMC y eso hicieron el equipo de producción y el showrunner Scott M. Gimple. Repitiendo escenas de tensión –del estilo: entrar en una casa y matar a un caminante escondido tras una puerta y que a punto está de dar un muerdo-, repitiendo hasta la saciedad el aplastamiento de cráneos de zombis, abusando de silencios y alargando escenas de un modo excesivo han conseguido no contar nada en 16 episodios, lo cual también tiene cierto mérito.

Y en tercer lugar, porque únicamente se esmeran en los finales de temporada o mid-season, en crear una buena situación final que provoque en el espectador el inevitable deseo de saber que va a pasar a continuación. Es algo habitual en muchas series y que hacían a la perfección en Lost, por ejemplo. Pero además del recurso del cliffhanger debería haber algo más, mejores tramas y mejores personajes que mantuvieran nuestra atención entre estas situaciones límite.

the walking dead maggie

Como no podía ser de otro modo, Glenn y Maggie se reúnen en el penúltimo episodio.

Pero la serie transcurre sin profundidad, con personajes a los que les cuesta sembrar empatía en el espectador –incluso forzando la situación, como el episodio en el que Daryl y Beth se sinceran y explican su pasado-, previsible –sabíamos que Glenn y Maggie se iban a reunir en un momento u otro- y con diálogos que pretenden ser sustanciales pero que no lo son.

Por destacar algo positivo, nos gustaría mencionar el episodio en el que Lizzie pierde la cordura y empieza a sentir empatía por los caminantes. El mundo tan hostil en el que se encuentra y las barbaridades que ha presenciado la trastocan y acaba incluso con la vida de su hermana para que se convierta en un caminante y demostrar que ellos también sienten y que se puede convivir con ellos. Una buena trama y una dura escena en la que Carol pone fin a la corta vida de Lizzie.

The walking dead se ha situado en un punto en el que ya no sirve el modelo de 7 capítulos de relleno y 1 interesante. Y lo peor es que se ha convertido en una ficción solo apta para amantes del género. Si bien la primera temporada puede gustar a cualquier persona amante de las series y en la tercera parecía retomar el curso tras una decepcionante segunda entrega, en esta cuarta temporada se confirma -y las redes sociales son testigo de ello- que solo los fans del género apocalíptico aprueban el rumbo que ha seguido la serie.

Por suerte para AMC, los seguidores de The walking dead son muchos. Y crecen. De los 5 millones de espectadores que tuvo la primera temporada, 7 en la segunda y más de 11 en la tercera, se ha pasado a 16 millones en el estreno de la cuarta –en Estados Unidos-. Recién confirmada la quinta temporada, que será capitaneada de nuevo por Gimple, parece que la ficción tiene aún bastante recorrido. ¿Os imagináis 10 temporadas a este ritmo actual? Verdadero sopor. Los datos de audiencia dictarán sentencia.

the walking dead carl

“I’m not what he thinks I am. I’m just another monster”, le comenta Carl a Michonne en el último capítulo.

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