Jesse Pinkman, BITCH!

Breaking Bad.

Queda muy poco que añadir sobre la serie estrella de los últimos años. Vince Gillian ha creado una ficción que ha cautivado a público y crítica y que se ha convertido en la reina de Internet, aspecto que tiene una importancia capital en los tiempos que corren.

breaking bad

Walter y Jesse en el laboratorio de Gustavo.

El propio Gillian y especialmente Bryan Cranston han personificado la gran mayoría de los elogios que ha recibido Breaking Bad, y de manera merecida. Pero la serie no sería la misma sin el resto de personajes secundarios que acompañan a Walter White en las cinco temporadas que dura su aventura. Un elenco excelente que eleva la calidad de la producción gracias a personajes como Skyler, en un primer momento ciega a las actividades de su marido pero que se torna implacable hacia el final, interpretada a la perfección por Anna Gunn. O Gustavo Fring, al que da vida Giancarlo Esposito, un hombre de negocios frío y calculador, un gran personaje con el que Walter se hará mayor dentro del mundo de la droga y que lo llevará más allá de sus límites. Y qué decir de Saul Goodman, el histriónico abogado que se ha ganado una serie propia, que se estrenará a finales de 2014, gracias al excelente trabajo de Bob Odenkirk y del ambiguo perfil de este ambicioso pero cobarde letrado.

Aunque por encima de ellos debemos destacar al personaje que junto a ‘Mr.White’ se lanza a la aventura de cocinar droga, un proyecto que parecía demasiado descabellado como para que lo llevaran a cabo personas inteligentes y serenas. De Walter ya sospechábamos desde un inicio que era un hombre inteligente, pero el fantasma del cáncer y el miedo a que su familia pueda quedar económicamente desamparada aniquilan su serenidad y lo lanzan hacia este arriesgado experimento ‘culinario’. En cambio, Jesse Pinkman, ya en el comienzo de la serie, se nos muestra como un joven falto de algunas luces e incluso como un crío incapaz de medir las consecuencias de sus actos. Así, la asociación con su ex-profesor parece asemejarse más a otra de sus gamberradas que a lo que acabará siendo: un negocio audaz y tremendamente lucrativo.

Enorme reconocimiento merece Aaron Paul, actor estadounidense que ha encontrado en Jesse el papel de su carrera. Y lo ha aprovechado. Una actuación soberbia, histriónica cuando ha hecho falta y detallista cuando la escena lo requería. Ganador de dos Emmys como mejor actor de reparto y nominado a otros tantos, así como a los globos de oro e innumerables premios televisivos, cualquier reconocimiento que se le otorgue a Paul no hará justicia al talento del que ha hecho gala en Breaking Bad.

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Fotograma de la emotiva última escena de Jesse en la serie.

El primer contacto entre los dos protagonistas se produce de manera casual, en una redada que realiza la policía anti-droga en la que Walter está presente. Cuando los agentes entran en una casa, Walt ve como por la ventana se escabulle uno de los distribuidores, que no es otro que un antiguo alumno suyo, Jesse. Recién capturado un traficante local, el señor White se decide a tantear el terreno para ocupar su lugar y le propone a Pinkman encargarse de la elaboración y distribución de la metanfetamina.

“Tú conoces el negocio, y yo conozco la química. O aceptas o te entregaré”.

Empiezan su aventura de un modo rudimentario y casero. En una auto-caravana y con frascos y probetas robados del colegio donde trabajaba Walt, inician su receta en calzoncillos y en medio del desierto de Nuevo México. Aunque bien es cierto que los conocimientos de White mejoran el producto final, cabe recordar que la receta original es de Jesse, cosa que sorprende al profesor.

La primera temporada supone para Jesse un curso acelerado de maduración y de descubrimiento de en qué mundillo se ha metido. Walter no tiene ninguna experiencia en este sentido, pero sabe el peligro que corren al entrar en el negocio, pero Pinkman se lo toma como un juego. La rectitud de Walter, algún error desmesurado –como cuando intenta disolver un cadáver en ácido en la bañera causando un agujero en el suelo del baño, cuando Walter le había dicho que lo hiciera en un barreño de plástico- y la paliza que se lleva de su primer contacto con Tuco Salamanca son hechos que provocan una fuerte evolución en el personaje de Jesse Pinkman.

Pero por desgracia sus penas no acaban aquí. Tantas penalidades tiene que sufrir el joven y maltratado Pinkman que vuelve a caer en las drogas y en la depresión. Quizás su punto más bajo coincida con la muerte de su pareja Jane –ante la mirada de Walter, en esa dura escena en la que ella se ahoga en su propio vómito al lado de Jesse, dormido y drogado-, con la que coparte la adicción a las agujas.

El pujante y lucrativo negocio que inician con Gus Fring, tras su salida de rehabilitación, cambia la actitud de Jesse y lo vemos más adulto y contento por cómo le van las cosas.

Incluso vuelve a iniciar una nueva relación amorosa, con Andrea, madre de un crío llamado Brock al que le cogerá también mucho afecto. En las temporadas tercera y cuarta, Pinkman es manipulado y utilizado tanto por Walt como por Gus para hacerse la vida imposible el uno al otro, en un conflicto que minará el buen estado de ánimo que había alcanzado: primero, se ve obligado a matar a Gale –el científico utilizado por Gus para copiar la receta de la blue meth– por orden de Walt, que lo convence de que se trata de “o Gale, o nosotros”. Segundo, Brock casi muere por causa de un envenenamiento presuntamente realizado por Gus, pero del que ignora que Walter es el responsable.

Tras una cuarta temporada en la que los dos personajes principales se van distanciando, en la quinta muy poco tienen ya que ver el uno con el otro. Además, entrará en escena un personaje que se convertirá en el enemigo número uno para Pinkman: Todd. Él y su banda lo hacen prisionero con el fin de que cocine el producto estrella, esa anfetamina azul que sólo Jesse y Walt saben realizar con tan alto grado de pureza. Todd mata a Andrea y amenaza en hacer lo mismo con Brock si intenta escaparse de nuevo. Incluso Walter pide a la banda de Todd y Jack que liquiden a Jesse, aunque ellos desobedecen al quedárselo prisionero en su laboratorio.

Pocas esperanzas manteníamos que Jesse Pinkman, ese personaje simpático y atormentado, joven y curtido con dureza pudiera salir de la situación en la que estaba. No sólo eso, si no que la intervención del señor White le regala su particular venganza con Todd, al que estrangula con sus esposas.

Piel de gallina en el espectador al ver el grito de rabia y las lágrimas de liberación de Jesse al escapar de la guarida de Todd y su banda. Un gran final para uno de los secundarios más atractivos que hemos visto en televisión.

A continuación, una recopilación de algunos de sus bitch, una coletilla que se ha convertido en parte del personaje. “And I will not be arrested… -un silencio, se lo prepara y lo suelta- bitch!”.

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2 pensamientos en “Jesse Pinkman, BITCH!

    • Cierto! A medida que la serie avanza, el personaje es más interesante y el actor se supera en la interpretación. Si Aaron Paul no tiene ningún Globo de Oro, esos premios no valen nada… Muchas gracias 😉

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