The end: Breaking Bad & Dexter

dexter-walter

¿Matarlo o no matarlo?

Dos protagonistas únicos y dos finales bien distintos. Dexter y Breaking Bad nos brindan sus esperados finales con trayectorias diferentes: la primera, más longeva y con un camino irregular en sus últimas temporadas pero que en sus inicios marcó tendencia; la segunda, una bomba de relojería, una serie que es un constante crescendo y que se ha convertido en una serie universal y en la reina de Internet. En el artículo analizaremos ambos finales –con spoilers– que pueden significar el fin, el tiempo lo dirá, de la primera edad de oro de las series televisivas.

Breaking Bad es la ficción más mediática de los últimos tiempos. Ciertamente, el final ha despertado una ola de videos, publicaciones y comentarios en las redes sociales sin precedentes. Walter White, Jesse, incluso Todd, y por supuesto los hashtags Breaking bad y goodbyebreakingbad -que aparecía en panatalla durante el último episodio- han sido trending toppic mundial.

El personaje de Walter White es el depositario de gran parte de la opinión, que ya se ha convertido en un personaje icónico por todo lo que le llega a ocurrir a lo largo de la serie: pasa de ser un padre de familia con dos trabajos (como profesor y como limpia coches) al que le diagnostican un cáncer terminal a ser el mayor capo de la mafia del sur de los Estados Unidos buscado por la policía, por la agencia antidroga (la D.E.A., donde trabaja Hank, su cuñado) y otros traficantes de droga de Estados Unidos y de Mexico. Siempre escondido tras la máscara de Heisenberg.

Si nos situamos en el contexto de la serie, la primera parte de la quinta temporada acabó con Hank, sentado en la taza del váter, descubriendo que Walter White es Heisenberg. La serie reprende los últimos ocho capítulos desde ese momento. Hank acaba de descubrir que aquél a quién ha estado persiguiendo durante tanto tiempo, el creador de la blue meth, es su aparentemente inofensivo cuñado. La escena es curiosa: está precisamente comiendo en casa de Walt y Skyler y cuando vuelve a la mesa no sabe cómo ponerse ni cómo mirar a Walt.

Walt en los momentos finales de Breaking Bad.

Walt en los momentos finales de Breaking Bad.

Así que la segunda entrega de la quinta y última temporada se centra en la persecución de Hank sobre Walter. Para ello, el agente antidroga rebusca todos los documentos e informes que tienen sobre Gustavo Fring, el tal Heisenberg y sobre la blue meth para encontrar algo que pueda inculpar a Walt.

Una lástima para Hank, que justo cuando había capturado al hombre y hallado todos los millones que escondía, se ve despojado de su triunfo debido a la aparición de unos pistoleros que acaban con su compañero Gomez  y que lo ejecutarán a él también a pesar de las súplicas de Walt para salvarle la vida.

“Eres el tipo más listo que he conocido. Y eres demasiado estúpido para ver que ha tomado su decisión hace diez minutos”.

Para atrapar a Walt, los agentes de la D.E.A. recurren a Jesse, su compañero de aventuras y desventuras. Se sirven del resentimiento y de las ganas de venganza del ya no tan joven Pinkman para dar caza al verdadero objetivo. A lo largo del drama, ambos personajes han tenido una extraña relación de amor odio, de tira y afloja constante. Tan pronto están unidos contra un enemigo común como se dan puñaladas por la espalda. Estos últimos episodios no podían quedarse atrás y su relación se extrema hasta el punto de que ambos desean la cabeza del otro. Pero el catártico final de la serie también nos brinda una resolución al conflicto entre los dos protagonistas, ambos se encañonan, pero ambos deciden no ir más allá. De hecho, Walt se abalanza sobre Jesse para salvarlo justo antes de que el dispositivo que había preparado en el maletero de su coche masacrara a la banda de rufianes de Jack y Todd. Buen final para Jesse Pinkman, que después de todo lo sufrido y de vengarse de Todd, logra escapar envuelto en lágrimas de alegría.

Breaking bad

Solo quedan Jesse y Walt en pie, tras la intervención de la metralleta articulada que Walt escondía en el maletero de su coche.

Gran reconocimiento merece Aaron Paul por su brillante y extrema interpretación de un personaje tan caótico y bipolar como sensible y carismático.

La serie deja para la posteridad grandísimas escenas esparcidas a lo largo de sus cinco temporadas. Y también una particular manera de hacer, en ocasiones muy cercana al western clásico, grandes diálogos aderezados con largos silencios, miradas que dicen muchas cosas y primeros planos a los rostros y a los gestos de los personajes. Todo ello, para conseguir crear una atmósfera de tensión que atrapa al espectador.

Una de estas escenas que vale su peso en oro es la que da inicio al episodio 14, muy cerca ya del final. Comienza con un flashback de Walt –con bigote y pelo- cuando las cosas iban más o menos bien, todavía en el inicio de su aventura junto a Jesse. La escena sigue con la situación actual en el mismo punto donde empezó el proceso de cocinado de la blue meth, con una situación y un Walt muy cambiados.

Muy cerca del final, en otra brillante escena, Walt se cita con Skyler para sincerarse ante ella y admitir que todo lo que ha llegado a hacer lo ha hecho por él mismo. En el inicio, él justificaba  su aventura como cocinero de metanfetamina para tratar su tratamiento y como ayuda para su familia el día que él faltara. Pero esta vez le confiesa que le agradaba, que se sentía valorado y realizado.

“Lo hice por mí. Me gustó. Era bueno en ello. Estaba realmente… Estaba Vivo.”

El final del drama es tan bueno y convence tanto porque sirve para clausurar el viaje de ida y vuelta de Walter. El protagonista completa su catarsis sincerándose con Skyler, liberando a Jesse y acabando con la banda de Jack y con Todd, que eran los únicos que podían volver a cocinar la blue meth, su marca registrada. Con su muerte, guarda para siempre la fórmula que hizo de él un químico sobresaliente y un peligroso hombre de negocios.

Breaking bad

Bryan Cranston y Aaron Paul.

La serie no sería la misma sin el reparto tan coral y excelente que actúa: desde Aaron Paul y Anna gunn –Skyler-, pasando por Bob Odenkirk -Saul Goodman-, Giancarlo Espósito –Gustavo Fring- o Dean Norris y Betsy Brandt- Hank y Marie Schrader-. Pero la joya de la serie es sin duda Bryan Cranston, que realiza una actuación esplendorosa, un trabajo como Wlater White que pasa a la historia de las series y de la interpretación.

Con una evolución completamente diferente a Breaking Bad, Dexter es un drama que hay que reconocer que ha ido de más a menos. Matizando estas palabras, diríamos que tiene un antes y un después: el final de la cuarta temporada, la muerte de Rita. Hasta este momento, la serie era genial, original, cautivadora e intrigante. Hubiera sido un enorme final de serie, ya que el protagonista, que en esa temporada se plantea dejar de asesinar porque la vida familiar que le propone Rita le seduce más de lo que él mismo pensaba, retornaba con más rabia que nunca a sus orígenes y a su adictiva necesidad. Además, la escena final consigue helar la sangre del espectador: parece que todo acaba bien pero un instante después, la sangre y el instinto vuelven a poseer a Dexter, en una escena que lo cambia todo. Aunque de manera diferente a Walter White, el asesino de asesinos también completaba así su viaje de ida y vuelta, con su hijo en una situación idéntica a la que le tocó vivir a su padre.

Pero la alargaron debido al éxito. Tampoco diremos que las siguientes temporadas sean malas, pero es indudable que pierde fuerza y esencia. Quizá lo peor es que hay que ponerle algo de fe, tenemos que poner de nuestra parte para creer todo lo que pasa. Demasiada casualidad y coincidencia.

Dexter

El destierro barbudo de Dexter.

Si en Breaking Bad el final es el que tenía que ser, con absoluta coherencia en la evolución de los hechos y de los personajes, en Dexter las cosas son algo más confusas, además de encontrar un final que no ha dejado contentos a muchos. No ya en las últimas escenas, en las que el final que corre Dexter lo podemos entender; pero el hecho que desencadena que él se vea obligado a retirarse como leñador, la muerte de Debra, no ha convencido a la audiencia. Los creadores y guionistas se encontraban ante un gran dilema para finalizar la serie: ¿Dexter debe morir o vivir? Un final feliz en Argentina junto a Hannah y Harrison hubiera sido demasiado edulcorado para un personaje como Dex. Descartado este final y también un desenlace en el que Dexter y Hannah fueran capturados, -seguramente, un Dexter con grilletes es lo último que hubieran deseado sus seguidores- quizá se podía esperar que nuestro asesino favorito acabara probando su propia medicina y encontrara una digna muerte, como Walt. Al menos, algo de este estilo nos esperábamos en Realidad o Serie, un final casi poético, como lo es el ya mencionado cierre de la cuarta temporada.

Pero los guionistas optaron por concederle el exilio voluntario, movido por su temor a que algo les pudiera pasar a Hannah y a Harrison si se mudaba con ellos a Argentina. Y este temor viene motivado por la muerte de su hermana, que es sin duda la gran sacrificada por los guionistas para no acabar con Dex.

Dexter

Debra y Hannah en el final de la séptima temporada. ¡Quién les iba a decir que acabarían conviviendo bajo un mismo techo!

Dejando de lado el final, hemos encontrados varias tramas que se repiten en esta temporada final, una de las consecuencias de ir alargando la serie poco a poco sin que estuviera en previsión. Por ejemplo, la relación de Dexter con Hannah, con la que él puede ser quién es, puesto que ella conoce su pasajero oscuro, es algo que ya le ocurre con Lumen en la quinta temporada. Otra coincidencia ocurre con el personaje de Zak, a quién Dexter se plantea enseñarle el código de su padre para saciar su necesidad, algo que ya intenta en la tercera temporada con su amigo Miguel.

Además de esto, otro síntoma de un alargamiento imprevisto, es que hay tramas que se nota que son de relleno, como la reencontrada hija de Masuka o la relación de Quinn con Jamie, la hermana de Batista. Así que la serie va perdiendo interés y también excelencia. Y el final no logra maquillar este hecho.

Aún así, serie más que recomendable para quién no la haya disfrutado, que flojea en las últimas temporadas, pero que nos regala un personaje magnífico y tremendamente interpretado por Michael C Hall.

Breaking Bad y Dexter, los finales de dos de las series que han logrado ser más globales, arrastrando a millones de espectadores por todo el globo. Dos de las mejores series que hemos podido disfrutar en la pequeña pantalla en los últimos años y dos personajes que ya son parte del imaginario popular.

Larga vida a Dexter Morgan, larga vida a Walter White.

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